Hay un momento del año en que el pinar de El Espinar vuelve a ser de quien lo camina.
Se acaba el bullicio del verano. La sierra recupera el silencio. Y los caminos que durante generaciones recorrieron los gabarreros se quedan para quien los anda sin prisa.
El otoño es eso: tiempo para conocer el pueblo por dentro. Caminar el monte. Entrar en sus iglesias cuando baja la niebla. Sentarse a una mesa de cocina serrana.
Y, de paso, entender por qué cada mes de marzo El Espinar se echa a la calle para rendir homenaje a quienes vivieron del pino.
Un valle en la cara norte del Guadarrama
El Espinar se extiende a lo largo de un amplio valle en la vertiente norte de la Sierra de Guadarrama, justo donde el Sistema Central empieza a bajar hacia la meseta castellana.
No es un paisaje cualquiera. Su término forma parte del Parque Nacional Sierra de Guadarrama y de la Reserva de la Biosfera Real Sitio de San Ildefonso – El Espinar, dos reconocimientos que hablan de un monte bien conservado, en su flora y en su fauna.
A unos 1.200 metros de altitud, el municipio reúne varios núcleos: El Espinar, San Rafael, La Estación de El Espinar, Ángeles de San Rafael, Gudillos y Prados.
Y está más cerca de lo que parece: unos 62 km desde Madrid por la N-VI o la AP-61, 32 km desde Segovia por la N-603, y también en tren por la línea Madrid–Segovia o en autobús.
¿Por dónde caminar el otoño?
El término municipal está cruzado por caminos y senderos. Algunos son paseos tranquilos; otros piden algo más de piernas.
La Oficina de Turismo informa de todos ellos y, con el programa «Presume de Pueblo», se pueden recorrer con guía durante todo el año. Estas son algunas de las rutas que recoge el folleto turístico oficial:
- Cordel de las Campanillas. Dificultad baja, alrededor de 1 h 30 min.
- Camino de «El Ingeniero». Dificultad baja, unos 1 h 15 min.
- Ruta «Caminos del Agua». Dificultad baja, unas 2 h 30 min.
- Ruta del Arcipreste. Dificultad media-baja, unas 3 h.
- Ruta del Mirador de los Buitres. Dificultad media-baja, unas 3 h.
- Ruta de los Gabarreros. Dificultad media-baja, unas 4 h.

La Ruta de los Gabarreros: el camino que cuenta el oficio
Si solo hay tiempo para una, que sea esta.
Porque ninguna explica mejor el lugar.
El recorrido que se ha utilizado en anteriores ediciones de la Marcha de los Gabarreros sale y vuelve al apeadero de La Estación de El Espinar, el núcleo que creció alrededor del tren Madrid–Segovia. Por el camino van apareciendo las huellas de lo que fue este monte: restos de antiguas fábricas de madera y caleras, la Casa de Venta Quemada, el área recreativa de La Panera.
El punto culminante es la Casa de las Campanillas. Antigua venta de paso, después escuela de ingenieros de montes y casa de guardas forestales. Un edificio con muchas vidas.
La vuelta pasa por un antiguo descansadero de ovejas antes de regresar a La Estación.
Algo más de 11 km de historia forestal, a pie.
Setas: temporada, sí; permiso, también
El otoño trae algo más que silencio. Trae setas.
El propio municipio las destaca dentro de su oferta gastronómica, pero conviene saber una cosa antes de salir con la cesta: en Castilla y León la recolección está regulada por el programa Micocyl, y en su visor puedes consultar si el monte donde vas a buscar está regulado.
Si lo está, hay que sacar antes el permiso en micocyl.es y cumplir el Decreto 31/2017, que regula el recurso micológico silvestre en Castilla y León. Los menores de 14 años no necesitan permiso propio, pero deben ir acompañados de un adulto que lo tenga.
Respetar el monte también es esto. Antes de salir, revisa en la web de Micocyl las tarifas y condiciones de la temporada en curso.

Cuando baja la niebla
Hay días en que el tiempo no acompaña para subir al monte. Esos días, el casco urbano y San Rafael tienen mucho que contar.
- Iglesia de San Eutropio. Templo herreriano del siglo XVI levantado en granito. Guarda una sarga de Sánchez Coello, un retablo de Francisco Giralte considerado el mejor de la provincia y un órgano barroco hecho en madera de pino.
- Torre de la Cigüeña. Lo que queda del antiguo aserradero construido en 1901, siempre coronado por un nido de cigüeñas. Un recordatorio de lo que la madera supuso para La Estación de El Espinar.
- Ermita del Santísimo Cristo del Caloco. En el km 68 de la N-VI, sobre restos de construcciones románicas de los siglos XI y XII. Aquí se rodó Marcelino pan y vino.
- Miras de San Rafael. Columnas de granito del siglo XVIII colocadas a lo largo de la N-VI para señalar la carretera cuando la nieve la cubría.
- Restos del Palacio del Marqués de Perales. Testimonio del peso que tuvieron el esquileo de ovejas merinas y la trashumancia en los siglos XVII y XVIII.
- Villas y hoteles de San Rafael. Construidos a finales del XIX y principios del XX por los primeros veraneantes.
No es casualidad que el cine se haya fijado en estos bosques. Aquí se han rodado escenas de El laberinto del fauno, Las bicicletas son para el verano o series como La casa de papel.
Mesa de otoño
Después de caminar, toca sentarse.
La cocina de El Espinar es la castellana de toda la vida. Platos contundentes: cochinillo, cordero, rabo de toro y truchas de los ríos de montaña. Y de postre, leche frita, arroz con leche o bollos del Cristo.
El calendario otoñal también tiene sus citas: la Virgen del Pilar en octubre y Santa Cecilia, con concierto, en noviembre.

El monte que trabajaron los gabarreros
Caminar estos pinares es caminar por un paisaje de trabajo.
Los gabarreros eran trabajadores del monte. Cortaban, preparaban y transportaban la leña. Hay referencias documentadas a su oficio entre los siglos XVI y XVIII, y en el siglo XX la gestión forestal, con los gabarreros y los aserraderos, se convirtió en motor económico y en una de las razones por las que la gente se quedó a vivir en el municipio.
Era un trabajo duro. Manual. Corta del pino con hacha o tronzador, desrame, troceado y arrastre de la leña con caballos o mulas hasta zonas accesibles.
Hacha, tronzador, cuñas, ganchos y cuerdas.
Sin maquinaria.
Hoy el monte se trabaja de otra manera. Pero en El Espinar el oficio no se ha perdido: se ha convertido en identidad.
Y esa identidad tiene su fiesta.
Apunta marzo: la Fiesta de los Gabarreros
Si el otoño sirve para conocer el monte, marzo es el momento de verlo convertido en celebración.
La Fiesta de los Gabarreros, declarada de Interés Turístico Regional en 2002, vive cada marzo su momento de máximo esplendor en El Espinar y San Rafael.
La última edición se celebró del 13 al 22 de marzo de 2026. Hubo exhibiciones de corte de troncos y desfiles. Hubo música, con el concierto extraordinario de la Banda Municipal, y bailes regionales. Y hubo dos citas que merecen capítulo propio:
- La Marcha de los Gabarreros. En 2026 salió el domingo 15 de marzo desde la plaza del Caño, en La Estación de El Espinar, hacia los Navazos y Cabeza Reina: 9 km con almuerzo gabarrero incluido, por 6,50 €, con inscripción en la Oficina de Turismo.
- Las Jornadas Gastronómicas. Los restaurantes del municipio recuperan recetas al estilo gabarrero: la caldereta de los gabarreros, el cocido maragato al estilo gabarrero, los judiones con liebre del monte o las patatas galopadas.
Las fechas de la próxima edición se publicarán en gabarreros.es.
Así que ven este otoño a caminar el pinar.
Y vuelve en marzo.
Porque el mismo monte se entiende de otra manera cuando suena el hacha.
Información práctica
- Oficina de Turismo de El Espinar: Plaza de la Constitución, 1. 40400 El Espinar (Segovia). Tel. 921 181 342. turismo@aytoelespinar.com
- Web municipal: elespinar.es
- Fiesta de los Gabarreros: gabarreros.es
- Dónde dormir: alojamientos en el municipio de El Espinar
- Permisos de setas: micocyl.es


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